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December 3, 2005

Homilia: Segundo Domingo de Adviento (B)

(English version below)

Una voz cláma en el desierto: “Prepáren el camino del Señor, enderecen sus senderos.?

Juan el Bautista anunció el camino. Hemos sido invitados a un nuevo camino, “EL CAMINO?. Hemos sido invitados al Camino de Jesucristo. Entramos profundamente en la experiencia de Adviento dejando ir los caminos del mundo y poniendo nuestra atención en el que nos va a bautizar con fuego. En el Evangelio de San Marcos, él no tiene verguenza acerca de quien es él. Es Jesús, el Cristo. El Hijo de Dios.

El mundo nos invitará a otro camino. Será un camino de ganancia, de mercado, de propaganda, que nos convencerá que no podríamos ser felices a menos que compremos éste o aquél producto. En este mundo el dinero viene a ser el mayor símbolo del valor humano, estamos invitados a sustituir nuestras relaciones con carros, computadoras, objetos de entretenimientos y cuentas bancarias. En un mundo donde la vida no tiene valor, donde no hay valor, solamente el dinero cuenta. En un mundo así la violencia viene a ser un valor, la persona no es incluida, cosas (por ejemplo: armas) son necesarias para la victoria. Cuando nos convertimos en una cosa, no podemos ser lastimados. El cuerpo se convierte en una cosa, las relaciónes pierden su valor separados de la persona humana.

El camino de Jesús es diferente. Los profetas antiguos anunciaron esto generaciones antes de su venida:

Consuelen, consuelen a mi pueblo, dice nuestro Dios. Hablen al corazón de Jerusalén, y díganle a gritos que ya terminó el tiempo de su servidumbre y que ya ha satisfecho por sus iniquidades, porque ya ha recibido de manos del Señor castigo doble por todos sus pecados.

Es un camino de perdón. No es que nosotros podemos hacer algo para alcanzar a Dios. El hace camino junto a nosotros y su gran deseo es establecer una relación de amistad junto a nosotros. Es un camino que nos nutre. El rompe todas las barreras y viene a nosotros como comida. Es un camino de honestidad. No necesitamos ser más de lo que somos. El nos hizo, y ahora nos redime con su misma sangre, así podemos ser libres, libres para ser su pueblo. Es un camino de amor. Dios amó tanto al mundo que nos dio a su único Hijo, entonces en El aprendemos su camino de amor. Es un camino de sacrificio.

El mundo nos dirá: “Este es mi cuerpo puedo hacer con él lo que yo quiera?.

En Jesús escuchamos una voz completamente diferente: “Esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.?

Es verdaderamente un desierto ahí afuera y el camino del Evangelio sigue siendo una voz clamando en el desierto: “Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos?. Depende de nosotros que en estos días de Adviento examinemos nuestros caminos, para ver si nuestra elección de seguirlo a El es real. Si tomamos todo para nosotros, estamos siguiendo al mundo. Si nuestro camino es de perdón, de nutrirnos interiormente, de honestidad, amor y sacrificio, solamente ahí, sabremos que estamos siguiendo a Jesús y haciéndonos parte de su cuerpo.

Homily, December 4, 2005, Second Advent (B)

A voice of one crying out in the desert: “Prepare the way of the Lord, make straight his paths.?

John the Baptist announces the Way. We have been invited to a new way, THE Way. We have been invited to the Way of Jesus Christ. We enter deeply into the experience of Advent letting go of the ways of the world and setting our attention on the one who will baptize us with fire. In Mark’s Gospel, he is not shy about who this is. It is Jesus, the Christ, the Son of God.

The world will invite us to another way. It will be a way of profit, of market share, of advertising that would convince us we could not be happy unless we bought this or that product. In the world’s way money becomes the main symbol of human worth, we are invited to substitute relationships with cars, computers, entertainment devices and Bank Accounts. In a world in which life is of no value, when there are no values, only money counts. In such a world violence becomes a value, personhood is discounted, things (guns) are necessary for victory. When we become a thing, we cannot be hurt. The body becomes a commodity (a thing), and relationships become value free and separated from personhood.

The way of Jesus is different. The ancient prophet announced it generations before he came.

Comfort, give comfort to my people, says your God. Speak tenderly to Jerusalem, and proclaim to her that her service is at an end, her guilt is expiated; indeed, she has received from the hand of the LORD double for all her sins.

It is a way of forgiveness. It is not that we can do anything to reach God. He made the journey to us and his main desire is to be in relationship with us. It is a way of nourishment. He breaks down all the barriers and come to us as food. It is a way of honesty. We need be nothing more than who we are. He made us, and now redeems us in his own blood so that we can be free, and free to be his people. It is a way of Love. God loved the world so much he gave his only Son, and so in him we learn his way of love. It is a way of sacrifice.

The world would tell us: “This is my Body; I can do with it what I want.?

In Jesus we hear a completely different voice: “This is my Body, given for you.?

It is indeed a wilderness out there and the Gospel way is still a voice of crying out in the desert: “Prepare the way of the Lord, make straight his paths.? It is up to us in these Advent days to examine our ways, to see if our choice to follow him is real. If we take everything for ourselves, we have followed the world. If ours is a way of forgiveness, nourishment, honesty, love and sacrifice, then, and only then, will we know that we have followed Jesus and become part of his Body.

Posted by Fr. Jeffrey Keyes, C.PP.S. at December 3, 2005 3:41 PM

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